Transcripción
Claire ParnetK de Kant De todos los filósofos que has estudiado, Kant parece ser el más distante de tu pensamiento. Dices que todos los escritores que has estudiado tienen algo en común, así que en primer lugar ¿hay algo en común entre Kant y Spinoza? ¿algo que no parece evidente?
Bueno, si me lo permites prefiero la primera parte de la pregunta, es decir, ¿porqué ocuparme de Kant me lleva a decir que no hay nada en común entre Kant y Spinoza, nada en común entre Nietzsche y Kant, aunque Nietzsche haya leído mucho a Kant? Porque no se trata de la misma concepción de la filosofía. Entonces ¿porqué a pesar de todo estoy fascinado por Kant? Por dos razones: una de ellas es que instaura, es decir, que lleva hasta el extremo algo que hasta entonces no había sido llevado a cabo en la filosofía, es decir, erige tribunales y tal vez lo hace sin duda bajo la influencia de la Ilustración Francesa, y hasta ahora se habla siempre de conceptos, pero yo trato de hablar de los conceptos como personajes. Antes de Kant, en el s. XVII, hay un tipo de filósofo nuevo: el investigador. Investigación pues, sobre el entendimiento humano, investigación sobre esto o aquello. El filósofo se ve en cierto modo como investigador. Antes incluso, todavía en el siglo XVII, por ejemplo, Leibniz es sin duda el último representante de esa tendencia. Un hombre que se veía como un abogado, es decir, defiende una causa, y lo mejor del caso es que Leibniz pretende ser el abogado de Dios, así que cabe pensar que en aquella época habría cosas que reprochar a Dios, entonces él escribe un maravilloso opúsculo sobre la causa de Dios, lo que no quiere decir que Dios tenga una causa en el sentido de… no, la razón es la causa jurídica de Dios, la causa de Dios defendida etcétera. Así pues es como un encadenamiento de personajes: el abogado, el investigador y en Kant la llegada de un tribunal, que es el tribunal de la razón. Las cosas son juzgadas en función de un tribunal de la razón, y las facultades, en el sentido del entendimiento, la imaginación, el conocimiento, la moral… se miden en función de un tribunal de la razón. Por supuesto que se sirve de un método que Kant inventa, que es un método prodigioso y que se llamará el método crítico y que es el método propiamente kantiano. Bueno, tengo que decir que a mi todo este aspecto casi me provoca cierto horror, se trata de un horror a la vez fascinado porque es enormemente genial. Si retomamos la cuestión, entre los inventos que Kant hace (y vaya que si inventa) está el del tribunal de la razón, que es algo inseparable del método crítico. Yo sueño más bien con… es un tribunal del juicio, de Dios… el sistema del juicio, basado en la razón, y no ya fundado en Dios. Así que a mi, a todos los autores que me impresionan… no hemos abordado este problema pero podemos hacerlo ahora, o sino será preciso que volvamos sobre ello. Uno siempre puede preguntarse… porque ahí hay un misterio... ¿porqué alguien particular, tú o yo, estamos ligados o nos reconocemos en tal tipo de problema y no en otro? ¿qué es la afinidad de alguien con un tipo de problema? Este me parece ciertamente uno de los misterios más grandes del pensamiento, uno se consagra a problemas, no plantea uno cualquier problema, y esto se aplica también a los científicos. En las ciencias la afinidad de alguien por tal o cual problema a otro no le incumbe o no le interesa, y una filosofía en un conjunto de problemas que generalmente tiene una consistencia propia, pero que no pretende cubrir todos los problemas por el amor de Dios. En fin, yo me siento un poco ligado a los problemas que se proponen lograr medios para acabar con el sistema de juicio y para poner algo en su lugar. De modo que, en efecto, los grandes nombres de aquellos que buscan eso, y a este respecto llevabas razón cuando decías que se oponen, veo a Spinoza, veo a Nietzsche, veo en literatura a Lawrence, y dejo para el final a uno de los más recientes y más grandes: Artaud. “Para acabar con el juicio de Dios”, eso quiere decir algo, no es una frase de loco.; hay que tomarla en un sentido rigurosamente literal para acabar con el sistema de juicio. Bueno, todas estas cosas harían que yo no hubiera tenido… sólo que bueno por debajo es, como siempre cuando digo que hay que buscar siempre los problemas bajo los conceptos, y por debajo hay problemas subyacentes, que son sorprendentes, de Kant… son maravillas, auténticas maravillas. En primer lugar es el primero que hizo un curioso trastocamiento del concepto. Y también a este respecto, por eso me entristece tanto que la gente (incluso los que hacen el examen de acceso a la universidad), cuando se enseña a los jóvenes una filosofía que es abstracta, sin intentar siquiera (con tal de que sea posible) que participen en problemas que son problemas fantásticos, que tienen un interés distinto de… ¿qué sé yo? Entonces puedo decir que hasta Kant, por ejemplo, el tiempo derivaba del movimiento, era algo secundario en relación al movimiento, se consideraba que era un número del movimiento, una medida del movimiento, entonces ¿qué hace Kant? Pues no tiene mayor importancia como lo hace aunque con ello hay creación de un concepto. En todo lo que estoy diciendo no se deja de avanzar en lo siguiente: ¿qué quiere decir crear un concepto? Bueno “crear” un concepto porque invierten la subordinación. Con él el movimiento depende del tiempo y de pronto el tiempo cambia de naturaleza, deja de ser circular porque cuando el tiempo está subordinado al movimiento (por razones que sería muy largo explicar), al final el gran movimiento es el movimiento periódico: el movimiento de rotación de los astros… el movimiento periódico de los astros. Así pues el movimiento es circular; por el contrario cuando el tiempo se libera del movimiento y éste depende del tiempo, en este momento el tiempo se convierte en una línea recta, y pienso siempre en las palabras de Borges, porque aunque tenga muy poco que ver con Kant, cuando dice “un laberinto más terrible que todo laberinto circular es uno en línea recta”, eso es una maravilla, pero es Kant el que “deduce” el tiempo. Y luego vienen otras historias del tribunal, que mide el papel de tal facultad en función de tal fin… y vemos como al final de su vida, porque es uno de los pocos filósofos que escribió cuando era muy viejo, un libro en el que lo cambiaba todo: La Crítica de Juicio; aquí llega la idea de que es preciso que las facultades tengan relaciones desordenadas entre si, que se enfrenten entre si, que se reconcilien, etcétera, pero que hay una batalla de las facultades que ya no tiene medida, que ya no es justiciable por un tribunal, y entonces lanza su “teoría de lo sublime”, en la que las facultades entran en discordancias… en acordes discordantes, y bueno todo aquello me fascina sobremanera: los acordes discordantes, el laberinto que ya no es más que una línea recta, su inversión de la relación… Hay que decir que toda la filosofía moderna se deriva de ahí, ya no era el tiempo el que dependía del movimiento, sino el movimiento el que dependía del tiempo, son creaciones de conceptos fantásticas; y toda la concepción de lo sublime, con los acordes discordantes entre las facultades, eso es algo que impresiona mucho, que me impresionó mucho, Así que hay que decir que es evidentemente un grandísimo filósofo, y hay en él toda una cimentación… un balate que me entusiasma, mientras que lo que se construye por encima no me dice nada, pero bueno no voy a juzgarlo. Precisamente me gustaría acabar con un sistema del juicio, por tanto no voy a juzgarlo...
Claire Parnet¿Y la vida de Kant? -La vida de Kant…
-No, porque te quería hacer una pregunta…
Claire Parnet-Eso no estaba previsto. -Había otro aspecto que también te habría gustado entender en Kant, es el aspecto que refiere a Thomas D Quincey, es decir, tienen esa vida fantástica regulada por hábitos o costumbres: un pequeño paseo… La vida de un filósofo tal y como se la puede imaginar es una imagen difícil de imaginar y a la que se acude al pensar en ti, es decir, algo muy regulado con una enorme cantidad de hábitos, de costumbres… en la vida del trabajo.
Sí, sé lo que quieres decir porque el texto de Quincey te entusiasma, y a mi también me entusiasma, es una obra maestra, y diría que eso es propio de todos los filósofos. No tienen todos los mismos hábitos, pero por lo demás, el hecho de que sean criaturas de hábito parecería indicar que no conocen… es necesario que sean criaturas de hábito porque Spinoza… tengo la impresión de que Spinoza tenía también mucho de inesperado, tenía su vida con sus lentes, pulía sus lentes… se supone que pulía lentes, entonces recibía visitas y todo eso, se ganaba la vida puliendo lentes. No era una vida que parezca muy agitada, salvo por los alborotos políticos de la época, pero Kant también tuvo intensos alborotos políticos; y luego está todo lo que se cuenta sobre los aparatos de indumentaria de Kant, que inventaba máquinas... no sé para subirse los calzoncillos o las medias, o… en fin todo eso le hace sumamente encantador por si fuera poco. Pero todos los filósofos, en cierto modo como dice Nietzsche, los filósofos son por regla general castos, pobres y todo eso, pero él añade: ahora bien intentaba adivinar para qué le sirve… ¿para qué le sirve esa castidad esa pobreza? Y bueno Kant tenía su pequeño paseo cotidiano, pero eso no es nada… ¿qué sucedía en su pequeño paseo cotidiano? ¿qué es lo que miraba, qué era? Eso habría que saberlo… pero en fin que los filósofos sean criaturas de costumbres… yo creo que el hábito es contemplar, el hábito es la contemplación de algo. A decir verdad, el hábito es, en el verdadero sentido de la palabra, contemplar. ¿así pues qué es lo que contemplaba en sus paseos? Pues no se sabe, mis costumbres… en fin es vergonzoso pero en mis costumbres tengo muchos hábitos, hago una contemplación, que a veces son cosas que sólo yo veo, en fin eso es un hábito.