El Abecedario de Gilles Deleuzecon Claire Parnet · 1988–1989

E de Infancia

Letra E de El Abecedario de Gilles Deleuze, entrevista con Claire Parnet dirigida por Pierre-André Boutang (1988–1989). Duración: 36 min. Vídeo con subtítulos en francés, inglés y español y la transcripción completa.

Transcripción

Claire ParnetBueno E, E es infancia. Dices siempre que tu vida comenzó en la Avenida Wagram, naciste en el distrito 17 de París, y luego viviste con tu madre en la calle Daubigny, en el 17, y ahora vives cerca del barrio Place Cliché, un barrio más pobre, en el distrito 17 calle de Bizerte. Como estarás muerto cuando esta película se emita da igual que se conozcan, así que podemos dar tu dirección. Pero me gustaría saber, en primer lugar, ¿tu familia era lo que se suele llamar una familia burguesa, de derechas? Si no me equivoco…

Yo digo siempre donde he vivido cuando me lo preguntan, porque lo cierto es que es una caída: empiezo en la parte alta del 17, precioso, y después de niño, en mi infancia, en la crisis de antes de la guerra, tengo recuerdos infantiles de la crisis, no era mayor pero uno de los recuerdos era la cantidad de apartamentos vacíos, la gente ya no tenía dinero de verdad y había pisos en alquiler por todas partes, así que mis padres tuvieron que dejar el bonito piso de la parte alta del 17, cerca del Arco del Triunfo, y después descendimos, seguía estando bien el Boulevard Malesherbes, una callejuela: la calle Daubigny; y más tarde cuando volví a París, ya mayor, estábamos en la frontera extrema del 17, un 17 artesanal, un poco proletario: la calle Mollet, la calle Toussaint… y no lejos de allí la casa en la que estaba Verlaine (que no era rico). Así que es una caída, no sé donde estaré dentro de unos años, pero desde luego esto parece que no va a arreglarse… ¿tal vez en Saint-Quen? Puede ser. Pero mi familia sí, es una familia burguesa, de derechas no, porque era de izquierdas y ahora no… hay que ponerse en situación, yo no tengo muchos recuerdos de infancia, no tengo muchos porque para mi la memoria es más bien una facultad que debe repeler el pasado en vez de convocarlo, hace falta mucha memoria para repeler el pasado, justamente porque no es un archivo. Por eso tengo ese recuerdo, a mi, incluso aquellos carteles en los que decía “se alquila piso”, carteles así con hierros y tal, entonces viví bastante la crisis y todo aquello. ¿Y eso en qué año será? Nunca me acuerdo de los años, no sé entre 1930 y 1935 o… 193… tenía 10 años… La gente ya no tenía dinero. Y nací en el 25 sí, pero me acuerdo de las preocupaciones por el dinero, fue eso lo que me evitó ir a estudiar con los jesuitas. Como mis padres tenían más dinero estaba destinado a ir a los jesuitas, pero luego fui al instituto por la crisis, pero el otro aspecto…. Ya no me acuerdo…. Había otro aspecto de la crisis… bueno, no importa. El caso es que luego llegó la guerra y mi padre era de familia en efecto de derechas, sí porque tengo un recuerdo muy vivo, nunca se recuperaron… por eso comprendo mejor a algunos patrones en la actualidad. Han conservado un terror del frente popular increíble, tal vez sucede incluso con los patrones que no lo vieron, pero bueno todavía deben quedar algunos que lo vivieron, para ellos el frente popular ha quedado como la imagen del Caos, peor que el 68´, y recuerdo que con toda esa burguesía de derechas veía el síntoma, todos eran antisemitas, y Leon Blum fue algo espantoso, el odio que Mendès-France tuvo que soportar, pero ese odio no es nada al lado del odio que se ganó Blum, porque Blum era en realidad

Claire Parnetel primero, la reacción causada por las vacaciones pagadas fue impresionante.

¿El primer judío de izquierdas conocido? Blum era peor que el diablo, era el signo, no se puede comprender como Pétain pudo tomar el poder como lo hizo si no se considera el grado de antisemitismo de Francia, de la burguesía francesa en aquel momento. El odio hacia las medidas sociales del gobierno Blum era espantoso. Mi padre era un poco “cruz de fuego”… pero eso era muy corriente en aquella época, en fin era una familia de derechas inculta, hay una burguesía cultivada, pero la mía es totalmente inculta, pero mi padre era (creo) lo que se llama un hombre exquisito, muy benevolente, muy bueno, muy encantador, y a mi me parecía bastante asombrosa toda esa violencia contra… todo aquello. Él venía de la guerra del 14, todo eso se produce en un mundo que uno no comprende muy bien, hablan de rasgos, pero uno no se imagina los detalles. Aquellos veteranos de la guerra del 14 y al mismo tiempo ese antisemitismo, el régimen de la crisis, la crisis, ¿qué era aquella crisis de la que nadie comprendía nada? ¿Qué profesión tenía? Era ingeniero. Me acuerdo de dos de sus actividades: había inventado o explotaba un producto para impermeabilizar los techos, la impermeabilización de los techos, pero con la crisis ya no tenía más que un solo obrero, un italiano, y además un extranjero, todo aquello quedaba muy mal… entonces el negocio se vino abajo… y pudo recolocarse en una empresa más seria que fabricaba plomos… esos cachivaches y aparatos para aeronaves, pero llegó un momento en que aquello ya no servía absolutamente para nada, hasta el punto de que en 1939 para detener a los aviones alemanes, en lo alto de París, había algo como…. No sé, palomas mensajeras… entonces cuando los alemanes se apoderaron de la fábrica donde trabajaba mi padre fueron más razonables y lo proyectaron todo a la fabricación de botes neumáticos, era más eficaz, y ya no produjeron globos y zeppelines. En cuanto a mi, pude asistir al nacimiento de la guerra, me acuerdo perfectamente, tenía unos catorce años, de modo que la gente sabía perfectamente que tenían como un año con Munich, que habían ganado un año, unos meses, que la guerra era… aquello se encadenó: la crisis, la guerra, todo eso era una atmósfera muy tensa, la gente mayor que yo tuvo que vivir momentos horrorosos. Entonces cuando los alemanes llegaron de verdad, dejaron atrás Bélgica y se precipitaron sobre Francia… lo que vino después, y esto lo vi. Mis padres pasaban las vacaciones de verano en Deauville, volvieron entonces y nos dejaron allí (lo que resultaba inimaginable), teníamos una madre que nunca se había separado de nosotros, pero al poco nos reencontramos en una pensión y ella nos confió a una vieja señora que tenía una pensión, de modo que cursé un año escolar en Deauville, en un hotel que fue transformado en instituto. Mis caseros alemanes no estaban lejos… ah no, no, no... lo confundo, es fue al inicio de la guerra, de todos modos estaba en Deauville. Todo aquello sucedió cuando lo que hablaba hace un momento de las vacaciones pagadas me acuerdo más si cabe porque la llegada de los primeros trabajadores con vacaciones pagadas a la playa de Deauville fue algo digno de ser visto. Para el cineasta aquello debía de ser una obra maestra, porque cuando uno veía aquella gente que veía el mar por primera vez, era algo prodigioso. Yo pude conocer a alguien que sólo había visto el mar por primera vez en su vida mucho después de nacer, era espléndido. Había una chiquilla de la región de Limousin que vio el mar por primera vez. Es verdad que si algo resulta inimaginable cuando uno no lo ha visto es el mar. Uno puede pensar antes de verlo, que el mar es algo grandioso, infinito, pero uno no añade gran cosa con ello; pero cuando ves el mar, esa chiquilla se quedó… no sé 4 o 5 horas delante del mar completamente atontada, como si fuera idiota de nacimiento, y no se cansaba de ver un espectáculo tan sublime, tan grandioso. Entonces, en la playa de Deauville, que siempre había sido una playa reservada a los burgueses, que era su propiedad, de repente desembarcan las familias obreras, las familias con las vacaciones pagadas, y la gente que sin duda nunca había visto el mar, y aquello era grandioso. Si el odio de clases consistía en algo, era en palabras como de las mujeres, la imposibilidad de que la playa fuera frecuentada por gente así, de modo que fue muy duro, yo creo que los burgueses nunca lo ha podido olvidar...

Claire ParnetMayo del 68 no fue nada al lado de aquello.

Pero cuenta algo más de ese miedo que tenías, de ese miedo increíble que has evocado. Aquel miedo no tenía un momento de respiro. Si se daba vacaciones a los obreros entonces todos los privilegios burgueses desaparecían. También se trataba de los lugares, de adecuaciones territoriales. Si las criadas iban a la playa de Deauville, aquello era no sé… como si de repente volvieran los dinosaurios. Era una agresión, era peor que los alemanes, era peor que si los tanques alemanes llegaran a la playa, ¿entiendes? Era algo indescriptible. Gente de otro mundo, ¿no? Sobre todo porque es sólo un detalle; lo que sucedía en las fábricas los patrones nunca lo han olvidado. Creo incluso que para ellos es un miedo hereditario. Con ello no quiero decir que el 68´ no fuera nada, 1968 fue otra cosa, pero también conservan el recuerdo del 68´; pero bueno, yo estaba en Deauville, sin los padres, con mi hermano y tal, cuando los alemanes se abrieron paso verdaderamente entonces sí, ahí dejé de ser un idiota, porque yo era un chaval sumamente mediocre desde el punto de vista escolar, de ningún interés en ningún punto de vista, hacía colecciones de sellos o algo así, era mi mayor actividad, y en case era nulo, y tuve, creo que le ocurre a mucha gente, a la gente que se despierta en un momento dado siempre les despierta alguien, y yo en aquel hotel convertido en instituto había un tipo joven que me pareció bastante extraordinario porque hablaba muy bien, y aquello fue el despertar absoluto para mi, tuve la suerte de dar con un tipo. Ahora, aquel tipo, que luego llegó a ser relativamente conocido porque yo, en primer lugar, tenía un padre algo famoso, y luego emprendió muchas actividades dentro del izquierdismo, pero mucho más tarde, se llamaba Halbwachs. Pierre Halbwachs, hijo del sociólogo, en aquel momento era muy joven y tenía una cabeza muy curiosa, era más bien alto, y sólo tenía un ojo, es decir, tenía un ojo abierto y un ojo cerrado, no de nacimiento sino que lo ponía así, parecía casi un cíclope, tenia el pelo corto y ensortijado como una cabra… como un borrego. Cuando hacía frío se ponía verde o violeta, tenía una salud sumamente frágil, por lo que había sido declarado inútil para el ejército y licenciado durante la guerra. Para mi fue una revelación aquella persona, estaba lleno de entusiasmo, y no sé en qué curso estaba, supongo que en tercero, o en segundo de bachiller, y bueno nos comunicábamos sobre algo que para mi fue conmovedor, descubrí algo, nos hablaba de Baudelaire, leía muy bien, y nos hicimos amigos íntimos, no podía ser de otro modo, porque él se percató de que me impresionaba enormemente, y recuerdo que en invierno en la playa de Deauville me llevaba, y yo lo seguía literalmente pegado a él, era su discípulo, había encontrado en él a un maestro. Entonces nos sentábamos en las dunas, y allí con el viento, con el mar, era estupendo, recuerdo que me leía “Les nourritures terrestres” recitaba con voz muy alta, no había nadie en la playa en invierno, es decir recitaba “les nourritures terrestres” a pecho descubierto, y yo estaba sentado junto a él un poco apurado por si venía alguien y pensaba: “qué raro es todo eso”, y él leía, pero eran lecturas muy variadas, me hizo descubrir a Anatole France, a Baudelaire, Gide… esos fueron los principales, eran sus grandes amores y estaba transformado, absolutamente transformado, y así aquello no tardó e dar que hablar, aquel tipo con la pinta que tenía, era el gran ojo etcétera, aquel chaval que le seguía a todas partes, iban juntos a la playa etcétera, de manera que mi casera no tardó en inquietarse y me llamó y me dijo que era responsable de mi en la ausencia de mis padres y que me ponía en guardia frente a determinadas relaciones, yo no entendí nada porque las relaciones puras, incontestables, inconfesables son y fueron aquellas, y sólo después comprendí que se suponía que Pierre Halbwachs era un peligroso pederasta, entonces le dije: “estoy molesto, mi hostelera me dice que (yo le trataba de usted por supuesto, él me tuteaba) no tengo que verlo, que todo esto no es normal, que no es conveniente…” y él me dijo: “escucha, no te apures, ninguna vieja dama se me resiste, voy a ir a verla y verás cómo se tranquiliza” Y a pesar de todo, era bastante listo, había lugar para albergar dudas, aquello no me tranquilizó en absoluto porque tenía un presentimiento, no estaba del todo seguro de que la hostelera fuera a convencerse y en efecto fue una catástrofe, fue a ver a la vieja casera que inmediatamente avisó a mis padres, que era urgente que volvieran, que había un individuo sumamente sospechoso, había fracasado completamente en su objetivo, pero entonces en esto llegan los alemanes, en toda esa extraña guerra, llegan los alemanes, ya no había nada que hacer, y mi hermano y yo salimos en bicicleta para encontrar a mis padres que habían sido conducidos a Rochefort, la fábrica se había trasladado huyendo de los alemanes, así que nos fuimos en bicicleta de Deauville a Rochefort, y llegamos a escuchar un discurso de Pétain, aquél famoso discurso infame en un albergue de aldea, luego seguimos en bicicleta los dos y y en un cruce nos topamos con un coche entonces digno de un dibujo animado en el que iba el viejo Halbwachs, Halbwachs el hijo, un esteta que se llamaba Bayer, y no iban muy lejos de la Rochelle, era su destino. Pero bueno, lo cuento sólo para decir que luego encontré a Halbwachs, pude conocerle bien, ya no sentía admiración por él, lo cierto es que… pero al fin me enseñó por lo menos algo y es que… fue a los 14 años en el momento en que lo admiraba, fue entonces cuando tenía razón.

Claire ParnetA continuación vuelves a París, con un cierto pesar, al Liceo Carnot, las vacaciones han terminado, se vive la extraña guerra, y allí en el Liceo Carnot recibes tus clases de filosofía, creo que en Liceo en aquella época era profesor Merleau-Ponty, pero tú curiosamente no estás en la clase de un profesor , tú estás en la clase de alguien que no es Merleau-Ponty, él se llama Viale, el profesor Viale,

me parece que has sido tú quien me ha dicho el nombre… Si, el señor Viale, conservo un recuerdo muy cariñoso de él, aquello se veía al azar, me tocó en esa clase. Podría haber intentado pasar a la de Merleau-Ponty, no lo hice no sé porqué, pero me acuerdo que él me hizo sentir algo de lo que era la literatura, pero desde los primeros cursos de filosofía supe que sería lo que haría. Recuerdo cosas dispersas, por ejemplo recuerdo muy bien que estaba en filosofía cuando se supo, que corrió como un reguero de pólvora, lo de Oradour, cuando las SS masacraron a 650 personas como represalia por los atentados de los maquis, entonces había ocurrido aquello y hubo una especie de, bueno, he de decir que estaba en clase, que era una clase algo politizada, sensibles a las cuestiones nazis. Estaba en la clase de Guy Moquet. Había una atmósfera rara en aquella clase, en todo caso recuerdo como aquel anuncio de Oradour fue algo impresionante para muchachos de 17… ¿Cuándo se pasaba el examen de acceso a la universidad? 16, 17, 18… 18 es la edad normal Sí, si, me acuerdo muy bien. Viale era un profesor que hablaba muy bajo, era viejo, y yo lo quería muchísimo, inmensamente, así que de Merleau-Ponty sólo tengo el recuerdo de la melancolía, el Liceo Carnot es grande y hay una barandilla que atraviesa todo el primer piso, y allí se situaba la mirada melancólica de Merleau-Ponty y que miraba a todos los muchachos que estaban abajo jugando y gritando, una gran melancolía me parece, como si pensara: “dios mío, qué hago yo aquí”... mientras que Viale, al que tanto quería, estaba acabando su carrera, y también con él trabé una amistad estrecha, muy estrecha, y como no vivíamos muy lejos el uno del otro nos acompañábamos mutuamente, no dejábamos de hablar y allí supe que una de dos: o hacía filosofía, o en lo demás no haría nada. ¿Desde los primeros cursos? Si, si, si. Es como cuando supe de la existencia de cosas tan extrañas como aquello que denominaban conceptos, aquello surtió en mi el mismo efecto que para otros tiene el encuentro con un personaje de novela fantástica,

Claire Parnetdios qué emoción sentía al leer, al descubrir… El conde de Montecristo,

o Monsieur de Charlus, o Vautrin o cualquier otro. O Eugenie Grandet. Entonces cuando aprendí cosas como… lo que Platón denominaba una idea, aquello me pareció tan vivo… me parecía muy animado, sabía que aquello era para mi, que aquello sería para mi. ¿Y siempre fuiste desde entonces buen alumno, el mejor? Si, si, ahí se acabaron los problemas escolares, desde Halbwachs era bueno, era bueno en letras e incluso en latín, sí era bueno, era un buen alumno y en filosofía me convertí en muy buen alumno.

Claire ParnetQuisiera que volviéramos también un poco… ¿las clases no estaban politizadas en aquella época, pasaba algo particular en aquella clase de Guy Moquet?....

Bueno, no podía estar politizado durante la guerra, no estábamos politizados, sin duda había muchachos que desde los 17 o 18 años estaban en la resistencia; pero no había condiciones, como puedes comprender, la gente que estaba en la resistencia se callaba, como si fueran cretinos, así que no se puede hablar de politización o no, había diferentes… había partidarios de Vichy… ¿Estaba la acción francesa? No, no era la “acción francesa”, era mucho peor, eran los de Vichy. Podemos decir que no cabe comparación con la politización que puede haber en tiempos de paz, porque los elementos verdaderamente activos eran los resistentes, los jóvenes resistentes, o bien gente joven que tenía relación con resistentes, de modo que aquello ya no tenía nada que ver con una politización, era mucho más secreto….

Claire Parnet¿En tu clase había jóvenes que simpatizaban con la resistencia? ¿y que hablaban de ello?

Bueno sí, puedo citarte a Guy Moquet, que fue muy fuerte, y había de morir asesinado por los nazis un año después. ¿Y hablaban al respecto? Sí, claro. Como te decía el rumor inmediato, la comunicación inmediata de lo de Oradour es un tema de comunicaciones secretas, y era una cosa de telegrafía sin hilos, aquello se supo creo que el mismo día, lo sabían todos los colegios parisinos. Para mi es una de las cosas más conmovedoras, enterarse de lo de Oradour, enterarse inmediatamente, nada más ocurrir.

Claire ParnetBueno, para terminar con la Infancia, si es que puede terminarse alguna vez, tu infancia parece tener poca importancia para ti, es decir no hablas de ella ni es una referencia. Una tiene la impresión

de que la infancia no tenga mayor importancia para ti… Si, no puede ser de otro modo, está un poco en función de lo que acabo de decir. Considero que la actividad de escribir no tiene nada que ver con un “asunto propio”, lo que no quiere decir que uno no ponga en ello toda su alma. La literatura tiene una relación profunda y fundamental con la vida, pero la vida es algo más que personal. Todo lo que aporta en la literatura algo de la vida de la persona, de la vida personal de escritor, es por naturaleza molesto, por naturaleza lamentable porque impide ver… le rebaja en verdad a su pequeño asunto privado. Mi infancia nunca ha sido eso, y no porque me produzca horror, lo que me importaría si acaso es… tal como decíamos hay “devenires animales” que el ser human contiene, hay “devenires niño”. Escribir es siempre devenir algo, pero por esa misma razón, uno tampoco escribe por escribir, creo que uno escribe para que algo de la vida pase en uno, te pase a ti, sea lo que sea… hay cosas que uno escribe por… en definitiva para la vida, eso es. Y uno deviene algo, escribir es devenir, pero es devenir lo que uno quiera menos devenir escritor, y es hacer todo lo que uno quiera, menos archivo. Bueno, el archivo no me merece menos respeto, no tiene nada de malo, porque uno hace archivo, pero sólo tiene interés en relación con una cosa, otra cosa… de haber motivos para hacer archivo, responden justamente a que hay otra cosa y que mediante el archivo uno la alcanzará, tal vez un poco de esa cosa, pero la idea misma de hablar de mi infancia, por ejemplo, me parece, no sólo porque no tiene ningún interés, sino porque es lo contrario de toda literatura. Es lo contrario, si me permites… mira, he estado leyendo… lo que digo lo ha dicho todo el mundo, los escritores lo han dicho siempre, pero me topé con un libro que no conocía… cada uno tiene sus agujeros, se trata de un gran poeta ruso: Mandelstam, lo estuve leyendo ayer precisamente … Tiene un nombre muy hermoso, podrías decirlo…. Ossip, Ossip Mandelstam. En este libro dice… es el tipo de frase que me conmueve, el papel de verdad de un profesor, publicar un texto, hacer amar a un texto a unos chavales. Fue lo que Halbwachs hizo por mi. Pues él dice: “hay algo que no comprendo… nunca he podido entender a gente como Tolstoi” Incluso Tolstoi, enamorado de los archivos familiares, con sus epopeyas de recuerdos domésticos, ahí la cosa empieza a ponerse seria. Lo repito: “Mi memoria no es de amor, sino de hostilidad, y no trabaja para reproducir, sino para descartar el pasado”, dejarlo de lado… para un intelectual de origen mediocre como él, la memoria es inútil, no tiene más que hablar de os libros que ha leído y ya tiene hecha su autobiografía, como yo con Halbwachs vamos, mientras que en las generaciones felices la epopeya habla en hexámetros y en crónicas, en mi caso hay un signo de oquedad, de vacío, y entre mi y el siglo yace un abismo, una zanja llena del tiempo que murmura… ¿qué querría decir mi familia? No lo sé, era tartamuda de nacimiento y no obstante tenía algo que decir. Sobre mi y sobre muchos de mis contemporáneos pesa el tartamudeo de nacimiento. Aprendimos no a hablar sino a balbucear, y sólo prestando el oído al ruido creciente del siglo y una vez blanqueados por la espuma de su cresta, pudimos adquirir una lengua. Bueno, no sé… pero para mi esto quiere decir… ¿Qué quiere decir? Que escribir es dar fe de la vida, es testimoniar la vida… y por ende “por”, en el sentido en que decíamos de los animales que mueren, es tartamudear en la lengua. Hacer literatura, echar mano de la infancia, es la típica forma de hacer de la literatura el pequeño asunto privado de uno, es lo que te revuelve las tripas, es de veras la literatura de supermercado, de bazar, son los best-sellers, es una mierda. Si uno empuja el lenguaje hasta el punto en el que empieza a tartamudear, porque no es fácil, no basta con tartamudear…bebebe… si uno no llega hasta ese punto entonces tal vez en la literatura al igual que…. Bueno a fuerza de empujar el lenguaje hasta un límite hay un devenir animal del lenguaje mismo, y del escritor, y también hay ya un devenir niño, pero no se trata de su infancia, se convierte en niño sí, pero no es su infancia, no la de nadie, la infancia del mundo, la infancia de un mundo. Entonces los que se interesan por su infancia que se vayan a paseo y luego que continúen, está muy bien, harán la literatura que merecen. Si hay alguien que no está interesado en su infancia ese es Proust por ejemplo, en fin, las tareas del escritor no consisten en rebuscar en los archivos familiares, no consisten en interesarse por su infancia, nadie se interesa… nadie es digno de cualquier cosa si no se interesa por su infancia, porque esa es otra tarea: devenir niño mediante la escritura, ir hacia una infancia de mundo, restaurar una infancia del mundo,

Claire Parnetesa es una tarea, esas son las tareas de la literatura.

¿Es la crítica nietzscheana? Nietzsche entre otros, Nietzsche lo sabía, pero Mandelstam también lo sabía, todos lo saben, todos los escritores lo saben, se trata de devenir insisto, no logro encontrar otra forma de decir esto: Escribir es de hecho devenir, pero no es devenir ni escritor ni memorialista de uno mismo, no... y no porque haya tenido una historia de amor tengo que hacerte ya una novela, sino que es inmundo pensar las cosas así… no sólo es mediocre, es inmundo.

Claire ParnetEntonces hay una excepción a la regla: Natalie Sarraute, que es una inmensa escritora,

ha escrito ahora un libro que se llama “Enfance”, ¿una pequeña debilidad? No, en absoluto, ahí estoy de acuerdo contigo, Natalie Sarraute es una inmensa escritora, “Enfance” no es un libro sobre su infancia,

Claire Parnetes un libro en el que ella testimonia… reinventa.

Un poco de abogada del diablo Si, ya me he dado cuenta de ello, pero es como muy peligroso. Ella inventa una infancia del mundo ¿Qué es lo que al fin y al cabo le interesa de su infancia? A Natalie Sarraute, se trata de un determinado número de fórmulas estereotipadas de las que saca maravillas, lo que tal vez hizo también las últimas palabras… ¿de quién era? Tchekov “me muero”, las últimas palabras de Tchekov. Ella extrae… bueno de pequeña oyó a alguien que decía “¿qué tal estás?”.. ¿qué quiere decir eso? Extrae del lenguaje un mundo, hace proliferar el lenguaje sobre si misma…

Claire Parnetclaro que Natalie Sarraute no se interesa sobre su propia infancia.

No sé como interpretar lo que dices... Claude Sarraute a lo mejor se interesa, pero no Natalie Sarraute

Claire ParnetSí, si, de acuerdo, pero escucha: no tengo nada que objetar a lo que dices, pero al mismo tiempo, en primer lugar, fue una preparación en tu más tierna edad lo que te empujó a la literatura, es decir, tú rechazaste tu infancia como un enemigo y como algo hostil, en primer lugar ¿desde que edad lo hiciste? y ¿es la infancia una preparación? Y por otra parte la infancia regresa a bocanadas, aunque sean bocanadas repugnantes, entonces ¿hay que tener una preparación? ¿una disciplina cotidiana?

Imagino que eso sale por si solo, porque la infancia es como todo; habría que distinguir una buena infancia de una mala infancia, ¿qué es lo que considero interesante? Bueno, la relación con el padre, la madre, y los recuerdos de infancia, en el sentido de “aahh, mi padre, mi madre”, pues no me parece muy interesante, me parecen muy interesantes y muy ricos para si, pero ciertamente carecen de interés para la escritura. Hay otros aspectos de la infancia, hablaba antes de un caballo que muere en la calle antes de que hubiera automóviles, pues recobrar la noción de niño, “es un niño”, eso es, habría que decir: “el niño que fui no es nada”, pero yo no soy solamente el niño que fui, fui un niño entre otros, fui un niño cualquiera y siempre he visto lo que era interesante en tanto que un niño cualquiera. No en tanto que yo era tal niño, en fin, vi morir a un caballo en la calle antes de que hubiera automóviles, no hablo por mi sino por aquellos que lo vieron, eso está muy bien, perfecto… devenir escritor es una tarea, tal vez fuera un factor lo que hizo que… Dostoievski lo vio, y hay una gran página de Dostoievski, estoy casi seguro, en Crimen y Castigo sobre el caballo que muere en la calle. Nijinski el bailarín lo vio. Nietzsche lo vio. Vio como en Turín, creo, un caballo moría de esa manera, es decir, está muy bien. ¿Y tú viste las manifestaciones del Frente Popular? Vi las manifestaciones del Frente Popular si, vi a mi padre debatirse entre su honestidad y su antisemitismo. Yo fui “un” niño. Yo siempre he sostenido que no se comprende el sentido del artículo indefinido, de: pegan a “un” niño, de “un” caballo está agotado, es azotado, etcétera. No quiero decir… el artículo indefinido es de una riqueza extrema. En todas las multiplicidades, volveremos sobre ello.