El Abecedario de Gilles Deleuzecon Claire Parnet · 1988–1989

A de Animal

Letra A de El Abecedario de Gilles Deleuze, entrevista con Claire Parnet dirigida por Pierre-André Boutang (1988–1989). Duración: 24 min. Vídeo con subtítulos en francés, inglés y español y la transcripción completa.

Transcripción

Has elegido un abecedario, me has puesto al corriente de los temas, y resulta que no conozco las preguntas con exactitud, de modo que por mi cuenta he podido pensar un poco los temas. Responder a una pregunta sin haberla pensado un poco… para mi es algo … inconcebible. En tal caso lo que me salva es la cláusula; la cláusula es todo eso no será utilizado si resulta utilizable, es decir, no será utilizado hasta después de mi muerte. Así que créeme, me siento ya reducido a un estado de puro archivo, de folio de papel, cosa que me anima mucho, me consuela mucho, y casi al estado del puro espíritu. Hablo de después de mi muerte, y ya se sabe que un puro espíritu, basta haberlo invocado para saber, y un puro espíritu, un puro no es alguien que dé respuestas muy profundas ni muy inteligentes, es algo escueto. Pero me parece bien, me parece bien todo… Empecemos, ABCD…lo que quieras.

Claire ParnetBien, entonces empezamos por la A, y la A es animal, y con animal podríamos recordar lo que te concierne, la frase de W.C.Fields: “un hombre al que no le gustan ni los niños ni los animales no puede ser completamente malo”. Dejemos a un lado los niños por ahora, se sabe que los animales familiares no te gustan mucho, bueno no se sabe, yo sé que no te gustan mucho, y al respecto recoges la mención de Baudelaire en Cocteau, para ti los gatos no son mejores que los perros, en cambio tienes un bestiario a través de tu obra que resulta un tanto repugnante, es decir, que a parte de las fieras, que son animales nobles, hablas mucho de la garrapata, de piojos, de cierto número de bichos igualmente repugnantes. Y lo que me gustaría añadir es que, además, los animales te han servido mucho desde el Anti-Edipo, un concepto que se ha tornado capital en tu obra como es el devenir animal, así que me gustaría saber con mayor claridad ¿Cuál es tu relación con los animales?

Los animales no son… sí, lo que has dicho… sí, tiene una relación con los animales domésticos, no se trata de un animal domesticado o salvaje, no es eso lo que me preocupa; son los gatos, los perros, el problema es que son animales familiares y de familia. Lo cierto es que los animales familiares o de familia, aunque se trate de animales domados, domesticados, no me gustan. En cambio me gustan los animales domesticados no familiares, no de familia, me gustan porque soy sensible a algo que hay en ellos, y lo que sucedió en mi caso es lo que sucede en muchas familias, Yo no tenía ni gato ni perro, y mira por donde, uno de nuestros hijos trae en sus manitas manitas un gato que no era más grande que su manita. Se lo había encontrado, estábamos en el campo, se lo había encontrado en un pajar o no sé donde, y a partir de ese momento fatal siempre he tenido un gato en casa. Entonces ¿qué es lo que me desagrada de esos bichos? Bueno, no ha sido un calvario, puedo aguantarlo, pero ¿qué es lo que me desagrada? Pues de buenas a primeras no me gustan los restregones, un gato se pasa el rato restregándose contra ti, y eso no me gusta. Un perro es distinto, lo que les reprocho ante todo a los perros es que ladren, el ladrido me parece de veras el grito más estúpido. Sabe Dios que hay gritos en la naturaleza, hay mucho tipos de gritos, pero el ladrido es sin duda la vergüenza del reino animal, en cambio puedo aguantar mejor, siempre que no sea por mucho tiempo, el grito… no sé cómo se llama, el aullido a la Luna, un perro que aúlla a la luna lo soporto mejor, El aullido a la muerte el aullido a la muerte lo soporto mejor que el ladrido, y además desde que hace poco me enteré de que los perros y los gatos defraudan a la Seguridad social mi antipatía ha aumentado más aún. Lo que quiero decir es que al mismo tiempo lo que digo es una soberana tontería porque las personas que aman de veras a los gatos y a los perros tienen desde luego con ellos una relación que no es humana. Tienen con perros y gatos, por ejemplo los niños, los niños tienen una relación humana con el gato que no es una relación humana, es una relación un tanto pueril… lo importante es tener una relación animal con el animal, y tener una relación animal con el animal no consiste en hablarle, en todo caso lo que no soporto es la relación humana con el animal. Sé lo que digo porque vivo en una calle, una calle algo desierta y pues bueno la gente suele sacar a pasear a los perros. Lo que vivo desde mi ventana es verdaderamente espantoso, es espantoso el modo en que la gente habla a sus animales, mientras que hasta el psicoanálisis se da cuenta… el psicoanálisis está tan obsesionado con animales familiares o de familia, que todo animal en un sueño, por ejemplo en lo sueños, se interpreta por el psicoanálisis como una imagen de padre, una de madre, o de hijo, es decir, el animal como miembro de la familia. Eso me resulta odioso, no lo soporto. Hay que pensar en dos obras maestras de Douanier Rousseau: “el gato en la carreta”, que es en realidad el abuelo, el abuelo en estado puro, y después “el caballo de guerra”, el caballo de la guerra es una verdadera bestia. La cuestión es ¿qué relación tiene usted con el animal? Si tiene una relación humana con el animal, pero una vez más la gente que por lo general ama a los animales no tiene una relación humana con el animal, una relación animal con el animal, y eso es muy hermoso, incluso los cazadores, aunque no me gustan, no me gustan los cazadores, pero incluso los cazadores tienen una relación asombrosa con el animal. , creo que me preguntabas además… ah sí, los demás animales, es cierto que estoy fascinado por bichos como las arañas, las garrapatas, los piojos, todos ellos tan importantes como los perros y los gatos Y también se trata de las relaciones con los animales, alguien que tiene garrapatas, que tiene piojos… ¿qué significa eso? Se trata de relaciones con los animales muy activas, y bueno ¿qué es lo que me fascina del animal? Porque a decir verdad mi odio odio hacia determinados animales es alimentado por mi fascinación por muchos animales. Si tratas de echar la cuenta, más o menos, explicarme lo que me choca de un animal, lo primero que me extraña creo es el hecho de que todo animal en el mundo… es curioso porque hay un montón de gente propiamente humanos que no tienen mundo, viven la vida de todo el mundo, es decir, de cualquier cosa. Los animales tienen mundos, ¿un mundo animal qué es? A veces es extraordinariamente limitado, al fin y al cabo los animales reaccionan de una cierta forma ante pocas cosas, vamos, hay otro tipo de cosas… oye tú, corta si ves que … Si, esta historia, el primer rasgo del animal es la existencia de mundos animales específicos, particulares, y tal vez sea a veces la pobreza de esos mundos, la reducción, el carácter reducido de esos mundos, lo que me impresiona mucho. Por ejemplo, hablábamos antes de animales como la garrapata; la garrapata reacciona o responde a tres cosas, tres excitantes y nada más: es decir, se encamina en una naturaleza inmensa, tres excitantes y nada más, es decir, tiende hacia la exterioridad de una rama de árbol atraída por la luz, puede esperar en la punta de la rama, en lo alto de esa rama, esperará años sin comer, sin nada, , allí completamente amorfa, espera a que un rumiante, un herbívoro, un animal, pase por debajo de su rama, y ella se deja caer, y ahí tenemos una suerte de excitante olfativo: huele , huele al animal que pasa por debajo de su rama, y esto constituye el segundo excitante, luz y luego olor, y después, cuando ha caído sobre la espalda del pobre animal, se pone a buscar la región menos poblada de pelo, y ahí tenemos un excitante táctil, y se hunde bajo la piel. El resto, si podemos decirlo así, le tiene completamente sin cuidado, la naturaleza bulliciosa extrae, selecciona tres cosas.

Claire Parnet¿Y este es tu sueño dorado? ¿es eso lo que te interesa de los animales?

Es lo que hace el mundo, es lo que constituye el mundo.

Claire Parnet: De ahí tu relación animales-estructuras, es decir para ti el escritor es también alguien que tiene un mundo. Es más complicado, hay otros aspectos, no es suficiente tener un mundo para ser un animal. Lo que a mi me fascina completamente son las cuestiones del territorio, y con Félix he llegado realmente a construir un concepto, casi un concepto filosófico con la idea de territorio. Los animales territoriales,(no los que adquieren para si un territorio) son prodigiosos, , porque constituir un territorio, para mi constituye prácticamente el nacimiento del arte, cuando vemos como un animal marca su territorio, todo el mundo sabe, todo el mundo invoca siempre al respecto las historias de glándulas anales, de orinas con las que marcan las fronteras de su territorio, pero se trata de mucho más, lo que interviene en el marcado de un territorio son también una serie de posturas, por ejemplo agacharse, levantarse… una serie de colores: los mandriles por ejemplo, los colores de las nalgas de los mandriles, que éstos enseñan en la frontera del territorio, entonces color – canto - postura, son las tres determinaciones del arte, es decir, el color, las líneas, las posturas animales establecen verdaderas líneas, color – línea – canto, eso es el arte en estado puro Y entonces pienso, cuando salen de su territorio, cuando vuelven a su territorio, su confortamiento, el territorio es el dominio del tener, y entonces es curioso que sea en el tener, es decir, mis propiedades, al estilo de Beckett, o al estilo de Michaux, el territorio son las propiedades del animal, y salir del territorio es pues bueno aventurarse, hay animales que reconocen a su cónyuge, lo reconocen en el territorio, pero no lo reconocen fuera del territorio... ¿Cuáles?

hay un pajarillo por ahí, como se llama ya no me acuerdo, que tienes que traerme… y después, bueno yo con Félix, y aquí salgo del caso del animal para plantear seguido un problema filosófico, porque en el abecedario se mezcla un poco de todo pienso. A veces se reprocha a los filósofos la creación de palabras más raras, pero yo discrepo que mi lugar… por determinadas razones quiero reflexionar sobre esa noción de territorio, y pienso, el territorio no va de más que en relación con un movimiento mediante el cual se sale del mismo, hay que reunir ambas cosas, necesito una palabra aparentemente más rara, y entonces con Félix construimos un concepto entre los dos, un concepto que me gusta mucho, es el de desterritorialización, es una palabra difícil de pronunciar, y además ¿qué quiere decir, a qué viene?, es un caso muy notable en el que un concepto filosófico no puede ser designado sino por una palabra que todavía no existe, aunque luego nos cercioramos de que habían equivalentes en otras lenguas, por ejemplo, caí en la cuenta de que en Mellville se repetía todo el tiempo la palabra outlandish, y outlandish significa exactamente el desterritorializado, literalmente, palabra por palabra, entonces pienso que para la filosofía, antes de volver a los animales, es muy sorprendente pero es preciso inventar una palabra, algo bárbara, para dar cuenta de una noción con pretensiones nuevas, y esa es la noción de que no hay territorio sin un vector de salida del territorio, y no hay salida del territorio, desterritorialización, sin que al mismo tiempo se dé un esfuerzo para reterritorializarse en otro lugar, en otra cosa, todo eso funciona en los animales, es lo que me fascina a grandes rasgos. Todo el dominio de los signos o las señales, los animales emiten signos, no dejan de hacerlo, producen signos en el doble sentido de reacción ante los signos (por ejemplo una araña) todo lo que toca su tela, es decir, no reacciona ante cualquier cosa, reacciona ante signos, entonces dejan signos, producen signos o señales, por ejemplo las famosas huellas: esto es una huella de lobo, ¿eso es un lobo u otra cosa?. Yo siento una enorme admiración por las personas que saben reconocer huellas, por ejemplo los cazadores, no los oficiales de caza, sino los verdaderos cazadores que saben reconocer el animal que ha pasado por allí. En este momento ellos son animal, tienen con el animal una relación animal, en eso consiste tener una relación animal con el animal, eso es algo formidable,

Claire Parnetentonces esta visión de signos o señales, esa recepción de señales, une al animal con la escritura,

y el escritor es así desde luego. Si quieres preguntar ¿qué es para usted un animal? Respondería: es estar al acecho, es un ser fundamentalmente al acecho, como el escritor, (si el escritor está al acecho) el filósofo está al acecho, por supuesto que uno está al acecho. Para mí el animal es… ves las orejas de un animal, pero no hace nada sin estar al acecho, el animal nunca está tranquilo, come pero debe vigilar que no le ataquen por la espalda, por los lados etc… esa existencia al acecho es algo terrible, entonces si estableces ese contacto con el escritor, ¿qué relación hay entre el animal y el escritor? Bueno habría que decir prácticamente que en última instancia…¿para quien escribe un escritor? Naturalmente escribe para los lectores, pero ¿qué quiere decir ese para? Quiere decir a la atención de, un escritor escribe “a la atención” de sus lectores, y en ese sentido escribe para lectores. Pero hay que decir también que el escritor escribe para no-lectores, es decir no a la atención de sino en lugar de, para quiere decir esas dos cosas, a la atención de y además en lugar de, entonces Artaud ha escrito páginas que todo el mundo conoce, “escribo para los analfabetos”, ”escribo para los idiotas”, Faulkner escribe para los idiotas, lo que no quiere decir que los idiotas le lean, ni los analfabetos, quiere decir en lugar de los analfabetos, como si dijéramos que “escribo en lugar de los salvajes”, “escribo en lugar de las bestias”. Entonces ¿qué quiere decir eso? ¿porqué nos atrevemos a decir algo así? “Escribo en lugar de los analfabetos, de los idiotas, de las bestias”. Bien, pues ¿que es lo que uno uno hace literalmente cuando escribe? Cuando uno escribe, uno lleva a cabo un pequeño asunto privado, a decir verdad sólo los gilipollas, la abominación, la mediocridad literaria de todos los tiempos, pero en particular en la actualidad, ha hecho creer a la gente que para hacer una novela, , por ejemplo, no hay más que tener un pequeño asunto privado, un pequeño asunto propio: la abuela que muere de cáncer o una propia de amor, y entonces ya se produce una novela, pero es una vergüenza soltar semejantes palabras, ¡escribir no es el asunto privado de nadie! Sino embarcarse en un asunto universal, y eso es tanto en la novela como en la filosofía, entonces ¿qué quiere decir eso? es el para, es decir, a la atención de, en lugar de… en cierto modo es lo que tú decías en Mil Mesetas

Claire Parnetacerca del Chandos y del Hofmannstahl en aquella frase tan hermosa: el escritor es un grupo porque vive el animal como la única población ante la cual es responsable

es, y por una razón muy sencilla, lo que acabas de leer de Hofmannstahl son absolutas declaraciones literarias. Escribir es forzosamente empujar el lenguaje, y empujar la sintaxis, el lenguaje es la sintaxis, empujar la sintaxis lleva a la sintaxis hasta un determinado límite que puede ser de varias maneras: es tanto el límite que separa el lenguaje del silencio, como el límite que separa el lenguaje de la música, así como el límite que separa el lenguaje de algo que sería, digámoslo así, piar doloroso, un piar doloroso, pero no el ladrido, el ladrido no, pero podría haber un escritor que lo consiguiera. El piar doloroso todo el mundo dice “bueno sí, Kafka” Kafka es la metamorfosis, es el gerente que exclama “¿han oído? Parece un animal” es el piar doloroso de Gregor en el pueblo de los ratones, , escribe para el pueblo de los ratones, para el pueblo de las ratas que mueren en efecto, porque a diferencia de cuanto se dice no son los seres humanos los que saben morir o que mueren, sino que son los animales. Mientras que los seres humanos cuando mueren, mueren como animales, y con esto volvemos al gato, con mucho respeto, tú de lo muchos gatos que se han sucedido aquí, hubo un gatito que murió muy pronto, yo he visto lo que muchas personas también han visto, como un animal busca un rincón para morir, hay también un territorio para la muerte, hay una búsqueda del territorio de la muerte, del territorio en el que uno puede morir. Y este gatito que trataba de hundirse en un rincón, en una esquina, como si para él fuera el lugar bueno para dormir, perdón para morir, sí en ese sentido el escritor es ciertamente aquel que empuja el lenguaje hasta un límite que separa el lenguaje de la animalidad, del grito, y también del canto. En ese momento hay que decir si el escritor es responsable ante los animales que mueren, es decir, responder de los animales que mueren, escribir literalmente, el escribir no para ellos, una vez más no voy a escribir para mi gato o para mi perro, sino escribir en lugar de los animales que mueren de enfermedad. Eso es llevar el lenguaje a este límite hasta el punto de que no hay literatura que no lleve el lenguaje y la sintaxis a ese límite que separa al ser humano del animal. Creo que hay que estar en el límite preciso, es lo que creo. Cuando uno hace filosofía se trata de eso, uno está en el límite que separa el pensamiento del no-pensamiento, hay que estar siempre en el límite que te separa de la animalidad, pero justamente de tal manera que uno ya no quede separado. Hay una inhumanidad propia del cuerpo humano y del espíritu humano, y hay relaciones animales con el animal. Bueno, no estaría mal si termináramos con la A, bien entonces pasemos a la B,