El Abecedario de Gilles Deleuzecon Claire Parnet · 1988–1989

H de Historia de la filosofía

Letra H de El Abecedario de Gilles Deleuze, entrevista con Claire Parnet dirigida por Pierre-André Boutang (1988–1989). Duración: 42 min. Vídeo con subtítulos en francés, inglés y español y la transcripción completa.

Transcripción

Claire ParnetSe suele decir que en tu obra hay una primera etapa considerada la Historia de la Filosofía. Ya en 1952 escribes un estudio sobre David Hume; le siguen libros sobre Nietzsche, Kant, Bergson y Spinoza. Los que no te conocían y esperaban un comentador se quedaron muy sorprendidos. Con la Lógica del Sentido, Diferencia y Repetición y naturalmente el Anti-Edipo y Mil Mesetas. Como si hubiese habido un Mr. Hyde que habitaba en el Dr. Jekill. Así, en el momento en que todo el mundo explicaba a Marx, tú te sumergías en Nietzsche; y en el momento en que todo el mundo debía leer o releer a Reich, tú te volvías hacia Spinoza con su famosa pregunta: “¿qué puede un cuerpo?”. Hoy en 1988 vuelves a Leibniz. ¿Qué es lo que te gustaba y qué es lo que te sigue gustando en la historia de la filosofía?

Es un asunto complicado porque… bueno eso implica a su vez a la propia filosofía. Quiero decir que supongo que mucha gente piensa que la filosofía es algo muy abstracto, y un poco como para especialistas. Yo tengo y vivo la idea de que la filosofía no tiene nada que ver con los especialistas, de que no es una especialidad, o lo es en el sentido que lo es la pintura, la música… y que necesariamente el problema intento plantearlo de otro modo. Entonces si se cree que la filosofía es abstracta, la historia de la filosofía es abstracta en dos grados, en un segundo grado, por que ya no solo consiste en hablar de ideas abstractas, sino que consiste en formar ideas abstractas sobre ideas abstractas, y hay creo otra manera… para mi la historia de la filosofía siempre ha sido algo distinto, y a este respecto vuelvo a la pintura, pienso en las discusiones que encontramos en las cartas de Van Gogh sobre retrato o paisaje, quiero hacer retrato… hay que volver al retrato. Conceden mucha importancia a ello en sus conversaciones, en sus cartas… retrato, paisaje… no es lo mismo, no son los mismos problemas. Para mi la historia de la filosofía es una especie de arte del retrato. Haces el retrato de un filósofo, haces el retrato filosófico de un filósofo, es más diría que se trata de un retrato de un médium, un retrato mental… espiritual, se trata de un retrato espiritual. Así que es una actividad que forma parte íntegra de la filosofía misma, al igual que el retrato forma parte de la pintura. Y bueno, de pronto el hecho de invocar a pintores me lleva un poco… porque por volver nuevamente el interés sobre Van Gogh o Gauguin… hay algo en ellos que me impresiona enormemente, y es esa especie de enorme respeto, incluso miedo… pánico, no sólo respeto sino miedo y pánico ante el color, ante abordar el color. A mi me resulta particularmente divertido que estos dos pintores, los dos que cito, por atenerme a ellos, se cuentan entre los mejores coloristas que haya habido; pero si reconsideramos la historia e su obra para ellos abordar el color es algo que se hace con temblores, tienen miedo, y todo el comienzo de su obra es lo que se llama colores patata, colores de tierra, se llama de color patata o colores que no son nada brillantes ¿porqué? No porque le guste particularmente, sino porque no se atreven a abordar el color, ahora bien, ¿hay algo más conmovedor que eso? Y literalmente ellos no se consideran dignos, no se consideran capaces todavía de abordar el color, es decir, de hacer verdaderas pinturas. Entonces tuvieron que pasar años y años hasta que se atrevieron a abordar el color, y una vez que piensan que son capaces de entrar en el color, entonces el resultado fue lo que todo el mundo conoce. Sin embargo cuando uno ve hasta dónde llegan, hay que pensar también en el inmenso respeto, en la inmensa lentitud a la hora de abordarlo; para un pintor algo como el color es en todo caso algo que lleva a la locura, a la sinrazón, así pues es muy difícil, son precisos años y años antes de atreverse a tocar cosas así. No se trata en absoluto de que yo sea particularmente modesto sino que me pongo a pensar, me digo… bueno, en cualquier caso estaría chocante que hubiera filósofos que dijeran: “Voy a entrar en la filosofía y voy a hacer mi filosofía, sí, tengo mi propia filosofía”. Todo eso son declaraciones propias de un majadero… hacer su filosofía… porque la filosofía es como el color. Antes de entrar en la filosofía hay que tomar muchas precauciones, diría que antes de conquistar el color filosófico, qué es el concepto; antes de saber llegar a inventar conceptos hace falta mucho trabajo, y yo creo que la historia de la filosofía es esa lenta modestia, hay que hacer retratos durante mucho tiempo. Durante mucho tiempo hay que hacer retratos y luego… es como si un novelista nos dijera: “si yo hago novelas, ya sabes, pero para no comprometer mi inspiración nunca leo novelas, Dostoievski por ejemplo no lo conozco”. He oído a jóvenes novelistas que sostenían estas proposiciones espantosas, es como si dijéramos que no me hace falta trabajar, ahora bien, hagas lo que hagas hay que trabajar mucho tiempo antes de poder abordar algo. Creo que la historia de la filosofía cumple este papel, que no es tan sólo un papel preparatorio sino que es perfectamente válido por si mismo, es el arte del retrato en tanto que habrá de permitirnos abordar algo, y entonces aquello se torna misterioso… habría que precisar… tendrías que obligarme a precisar por medio de otra pregunta más concisa, o si no no puedo continuar así. ¿qué ocurre cuando uno hace historia de la filosofía? ¿tienes algo más que preguntarme al respecto?

Claire ParnetNo, pero la utilidad de la historia de la filosofía es de utilidad para ti. Nos cuesta verlo, acabas de explicarlo, pero lo que yo te pregunto es la historia de la filosofía para la gente en general, teniendo en cuenta que no conoces y que no quieres hablar de la especialización de la filosofía y que la filosofía se dirige también a los no-filósofos.

Ah, bueno, te entiendo. Esto es muy sencillo: no se puede comprender que la filosofía no es hasta cierto punto algo abstracto, la filosofía una vez más, como no lo es un cuadro o una obra musical, no es abstracta en absoluto. Eso sólo puede comprenderse mediante la historia de la filosofía, siempre que concibamos (perdóneseme la expresión), siempre que la concibamos como es debido porque… bueno, hay una cosa que me parece cierta, segura, un filósofo no es alguien que contempla, ni siquiera alguien que reflexiona, un filósofo es alguien que crea, sencillamente crea un tipo de cosas completamente especial: crea conceptos. Los conceptos no existen ya confeccionados, no se pasean por el cielo, no son estrellas, no se los contempla vamos, hay que crearlos, hay que fabricarlos, Entonces ahí habría mil cuestiones, en ese momento uno se siente ya perdido porque se plantean tantas cuestiones… ¿para qué sirve? ¿porqué crear conceptos? ¿qué es un concepto? Pero dejémoslo, por el momento vamos a dejarlo. Entonces… como decía tomemos un ejemplo, por ejemplo si escribo un libro sobre Platón, la gente sabe perfectamente que Platón crea un concepto que no existía antes de él, y que se suele traducir por “la Idea”. La Idea con I mayúscula, lo que Platón denomina Idea no es en absoluto lo mismo que otro filósofo denomina una idea, es verdaderamente un concepto platónico, hasta el punto de que si alguien utiliza Idea en un sentido parecido se dirá: “ah, sí, es un filósofo platónico”, entonces pienso: “¿qué es concretamente ese concepto?”. Para hacer filosofía (si no mejor no hacerla) hay que preguntarse de verdad: “¿Qué es?”, casi como si se tratara de un perro, ¿qué es una Idea?, un perro puedo definirlo, pero ¿qué es una Idea para Platón? En ese momento ya estoy haciendo historia de la filosofía. En fin, intentaría explicar a la gente cuál es la tarea de un profesor, y creo que les diría: “¿sabéis? Creo que lo que él llama Idea es una cosa… que no sería otra cosa”. Es decir, que no sería más que lo que es. Bueno, de nuevo parece abstracto, pero como decíamos antes no hay que ser abstractos, “una cosa no es más que lo que es” es abstracto, así que no sirve. Tomemos un caso que no encontramos en Platón: una madre. Una mamá es una madre, pero es algo más que madre, quiero decir que por ejemplo es esposa y a su vez es hija de una madre. Supongamos una madre que no sea más que madre, sin preocuparnos de si existe algo semejante, por ejemplo la Virgen María que no conocía a Platón, es una madre que no es más que madre (no hay que preocuparse por si existe o no). Una madre que no sería sino madre, que no sería a su vez hija de otra madre, es lo que entonces se hace llamar Idea de madre, una cosa que no es más que lo que es. Es más o menos lo que quiere decir Platón cuando dice “sólo la justicia es justa”, porque sólo la justicia no es otra cosa que justa, no es sino justa. Entonces pienso: visto así la cosa se vuelve muy sencilla, una Idea sería… bueno Platón no va más allá pero su punto de partida es el siguiente: Suponer entidades tales que no sean más que lo que son, las llamamos Ideas. Entonces crea un verdadero concepto que no existía con anterioridad: la existencia de la cosa en tanto que pura, es la pureza lo que define a la Idea. Bueno, pero esto sigue siendo aparentemente abstracto, ¿Por qué? Bueno, si leemos… si nos dejamos conducir a la lectura de Platón...todo se vuelve muy concreto, él no dice lo que dice al azar, no suelta lo primero que le viene a la cabeza, no crea al azar el concepto de Idea, se encuentra en una situación dada, muy concreta… una especie muy concreta en la cual, pase lo que pase, haya lo que haya, hay pretendientes, es decir, hay gente que dice “para eso yo soy el mejor”, ejemplo: él da una definición del político y dice, pongamos una primera definición, una definición de punto de partida, y dice: “es el pastor de hombres, es aquél que se ocupa de los hombres”, pero en esto llega mucha gente que dice: “ah bueno, si esto es así el político soy yo, yo soy el pastor de hombres”, y pudieran ser el comerciante, el pastor que alimenta todo tipo de… el médico que asiste… pueden decir: “soy yo el verdadero pastor de hombres”. Dicho de otra manera: hay rivales, entonces la cosa comienza a tornarse más concreta. Digo un filósofo crea conceptos, por ejemplo la Idea, la cosa en tanto que pura, el lector no comprende directamente el porqué, de qué se trata, qué necesidad hay de crear ese concepto, pero si continúa o si reflexiona sobre su lectura se da cuenta de que ello se debe a la siguiente razón: hay toda una serie de rivales que pretenden a la cosa, son los pretendientes, y el problema platónico no está en ninguna manera relacionado con qué es la Idea, seguiríamos en lo abstracto, sino que es cómo seleccionar a los pretendientes; cómo descubrir entre los pretendientes al buen pretendiente, y es la Idea, es decir, la cosa en estado puro la que permitirá esa selección en la que seleccionará a aquél que más se acerque a ella. Entonces podemos avanzar un poco porque diría que todo concepto, por ejemplo el concepto de Idea, remite a un problema, en este caso el problema es cómo seleccionar a los pretendientes, si hacemos filosofía de forma abstracta ni siquiera vemos el problema, pero cuando llegamos al problema... ¿porqué el filósofo no lo menciona? Está bien presente en su obra, lo encontramos, está ahí y en cierto sentido salta a la vista… porque no se puede hacer todo a la vez. El filósofo ya tiene que exponer los conceptos que crea, y no puede exponer además los problemas a los que remiten esos conceptos, al menos no puede encontrar los problemas, si no a través de los conceptos que crea, y si no se encuentra el problema al que responde un concepto, entonces todo es abstracto. Si encuentras el problema todo se vuelve concreto, de ahí que en Platón haya constantemente esos pretendientes… esos rivales. Así que puedo añadir que como resultado… un aspecto que cae por su propio peso, a saber, ¿porqué tiene lugar esto? ¿porqué se da esto en la ciudad griega? ¿Porqué es Platón quien inventa este problema? El problema es el siguiente: ¿cómo seleccionar a los pretendientes? Y el concepto… y es eso la filosofía, es el problema y el concepto… el conflicto es la Idea, que se supone que me permitirá elegir a los pretendientes, no importa como haya de hacerlo. Ahora bien, ¿porqué ese problema ese concepto se forman en el mundo griego? En efecto eso comienza con los griegos, es un problema típicamente griego, un problema de la ciudad… de la ciudad democrática, aunque Platón no acepte el carácter democrático de la ciudad. Es un problema de la ciudad democrática, en una ciudad democrática, por ejemplo una magistratura es objeto de pretensiones, hay pretendientes, yo pretendo tal o cual función. En una formación imperial como las que había en la época griega hay funcionarios que son nombrados por el gran Emperador, no existe en modo alguno esa rivalidad, la ciudad ateniense es una rivalidad de los pretendientes. Ya con Ulises encontramos a los pretendientes de Penélope; hay todo un medio del problema griego, se trata de una civilización en la que el enfrentamiento entre niveles aparece constantemente, por eso inventan la gimnasia, esto es, inventan los Juegos Olímpicos, inventan, son pleitistas, nadie es más pleitista que un griego, pero el proceso implica a los pretendientes, ¿qué quiere decir eso? Que tiene que haber pretendientes. La filosofía también tendrá sus pretendientes, es la lucha de Platón contra los sofistas; según él los pleitistas son pretendientes a algo a lo que no tienen derecho, ¿qué va a definir el derecho o no-derecho de un pretendiente? Ese es un problema tan divertido como una novela, conocemos grandes novelas en las que en efecto hay grandes pretendientes que se enfrentan ante un tribunal, es otra cosa, pero en filosofía creo que hay dos a la vez: la creación de un concepto… y la creación de un concepto que se hace en función de un problema; si no se ha encontrado el problema no se comprende la filosofía (que sigue siendo abstracta). Pongo un ejemplo: la gente en general no ve a qué problema responde, no ve los problemas porque éstos están en cierto modo ocultos, en parte dichos en parte ocultos, de suerte que hacer historia de la filosofía consiste en restaurar esos problemas, y como resultado descubre la novedad de los conceptos. Mientras que la mala historia de la filosofía inserta los conceptos como si éstos cayeran por su propio peso, como si no hubieran sido creados, hasta el punto de que hay una ignorancia total de los problemas a los que remiten. Pongo el último ejemplo rápido… bueno pongo un segundo ejemplo que no tiene nada que ver, sólo para diversificar. Mucho tiempo después hay un filósofo que se llama Leibniz que hace e inventa un concepto bastante extraordinario, al que él va a dar el nombre de mónada. Dice una palabra técnica complicada: Mónada, es así como la llama, y en efecto en los conceptos siempre hay algo un poco loco… algo… esa madre que no sería más que madre, la Idea pura en el otro caso y todo eso… entonces hay algo un poco loco… la mónada leibniziana designa a un sujeto, a alguien… tú o yo, en tanto que expresa la totalidad del mundo, y que expresando la totalidad del mundo no expresa claramente más que una pequeña región del mundo: su territorio. Ya lo hemos visto, ya hemos hablado del territorio, su territorio, lo que Leibniz llama su departamento, así pues se trata de una unidad subjetiva que expresa el mundo entero pero que no expresa claramente más que una región, un departamento del mundo, eso es lo que llama una mónada. Así que también en este caso se trata de un concepto que él crea, que no existía antes de él, y piensas: “¿pero porqué?, ¿porqué lo creó? Está muy bien, ¿pero porqué hacerlo?” Porqué decir eso y no otra cosa… hay que encontrar el problema, y no porque él se esconda sino porque si no lo buscas un poco no lo encontrarás, y en ello reside el encanto de leer filosofía. Tiene tanto encanto, resulta tan divertido como leer (una vez más) leer novelas o admirar cuadros, es algo prodigioso. Si no lees ¿qué es lo que percibes? Leibniz no creó el concepto de mónada por capricho sino por otras razones… ¿cuál es entonces el problema que él plantea? Que no hay nada en el mundo que no exista plegado, por esta razón he hecho un libro sobre él que se llama “el pliegue”, él vive el mundo como un conjunto de cosas que están plegadas unas en las otras, entonces podemos retroceder ¿porqué ve el mundo de esta manera? ¿qué es lo que ocurre? Al igual que Platón, como veíamos antes, tal vez la respuesta sea que en aquella época tal vez las cosas se plegaran más que ahora, es decir, no tenemos tiempo, lo que importa es la idea de un mundo que está plegado, en el que todo es pliegue de pliegue, de tal suerte que nunca se llegue a algo totalmente desplegado. La materia está hecha de repliegue sobre ella misma, mientras que las cosas de la mente o del espíritu, las percepciones, los sentimientos, están plegados en el alma. Precisamente porque las percepciones, los sentimientos y las ideas están plegadas en un alma, él construye el concepto de un alma que expresa el mundo entero, es decir, en el que el mundo entero se encuentra plegado. Casi podemos decir qué es un mal filósofo y qué es un gran filósofo, un mal filósofo es el que no inventa ningún concepto, que se sirve de ideas acuñadas y emite opiniones, n ese momento no hace filosofía, dice “esto es lo que pienso”, y conocemos a muchos todavía hoy día, pero cuya opinión se ha sabido toda la vida. No inventa ningún concepto ni plantea, en el verdadero sentido de la palabra, ningún problema. Hacer historia de la filosofía es el largo aprendizaje en el que uno aprende, en el que uno es de veras aprendiz en ese doble dominio. La constitución de los problemas es la creación de los conceptos… ¿qué es lo que mata? ¿qué es lo que hace que el pensamiento pueda ser majadero, imbécil, etcétera? Bueno, la gente habla, pero uno no sabe nunca a qué problema… no sólo no crean conceptos sino que emiten opiniones, y además nunca sabes de qué problema están hablando. Quiero decir que mientras que se conocen con rigor las cuestiones, pero si digo “Dios existe” eso no constituye un problema, no he dicho el problema, ¿dónde está el problema? ¿porqué planteo esa cuestión sobre Dios? ¿cuál es el problema que está detrás de la cuestión? En fin la gente tiene a bien plantear la pregunta no en Dios, pero a todo el mundo le importa un bledo creer o no en Dios, lo que importa es porqué dicen lo que dicen, es decir, el problema al que ello responde, y qué concepto de Dios van a fabricar si no tienes ni concepto ni problema te quedas en la tontería y punto, es decir, no haces filosofía. Pero eso demuestra lo divertidas que son la filosofía y la historia de la filosofía, porque en eso consiste en hacer historia de la filosofía, en encontrar un… no es tan diferente de lo que tienes que hacer cuando te encuentras ante un gran cuadro o una gran obra musical...

Claire ParnetPero precisamente volvemos a Gauguin y a Van Gogh ya que has mencionado sus temblores de miedo antes de abordar el color ¿qué te sucedió a ti cuando pasaste de la historia de la filosofía a la filosofía? A tu propia filosofía…

Me pasó lo siguiente: sin duda la historia de la filosofía me había dado y me había hecho aprender cosas, me sentía más capaz de abordar lo que es el color en filosofía, es decir ¿porqué se plantea tal cosa? ¿Porqué la filosofía no se detiene? ¿porqué sigue habiendo filosofía hoy en día? Pues porque siempre hay motivos para crear conceptos, y entonces la publicidad se apodera de la idea de creación de conceptos… con los ordenadores y todo lo demás, de ahí todo un lenguaje que fue robado a la filosofía. -La comunicación. La comunicación. Hay que ser creativo, hay que crear conceptos… pero lo que llaman conceptos y lo que denominan crear es algo tan cómico que no vale la pena insistir, esa sigue siendo la tarea de la filosofía, sigue habiendo hoy motivos. A mi nunca me han impresionado lo que dicen: la muerte de la filosofía, superar la filosofía, filósofos que dicen cosas tan complicadas como esas. A mi nunca me ha preocupado ni me ha impresionado porque pienso: en fin, ¿qué quiere decir todo esto? Mientras haya necesidad de crear conceptos habrá filosofía, pues esa es su definición. Los conceptos no nos esperan ya acuñados, hay que crearlos, y se crean en función de problemas, y los problemas evolucionan así que no faltan motivos. Por supuesto puede resultar platónico, puede ser leibniziano, incluso hoy en 1989 puede ser todo eso, puede ser kantiano, ¿qué quiere decir eso? Quiere decir que estimas que algunos, no todos sin duda, que algunos problemas planteados por Platón siguen siendo válidos a costa de algunas resoluciones, en este momento eres platónico y sigues utilizando conceptos platónicos. Si planteamos problemas de naturaleza completamente diferentes… a mi modo de ver no hay casos en que no encontremos entre los grandes filósofos uno o varios filósofos que tengan algo que decir sobre los problemas transformados de hoy. Pero hacer filosofía es crear nuevos conceptos en función de los problemas que se plantean hoy. El último aspecto de esta cuestión tan larga sería evidentemente ¿qué es la evolución de los problemas? ¿qué vela por esa evolución? Bueno siempre puedo decir que se trata de fuerzas históricas, sociales… sí de acuerdo, pero hay en ello algo más profundo y misterioso, pero bueno no tenemos tiempo, pero yo creo en una especie de devenir del pensamiento, de evolución del pensamiento que hace que no sólo no se planteen los mismos problemas sino que no se plantean tampoco de la misma manera. Un problema puede plantearse de varias maneras sucesivas, de modo que haya un llamamiento urgente, como una gran corriente de aire que apela a la necesidad permanente de crear, de recrear nuevos conceptos. Hay una historia de pensamiento que no se reduce a la influencia sociológica o a la influencia… hay todo un devenir del pensamiento que es algo muy misterioso y que habría que lograr definir, y que hace que tal vez no pensemos hoy de la misma manera que hace cien años. No sé hoy…. Me refiero a procesos de pensamiento, a elipses de pensamiento, el pensamiento tiene su historia, hay una historia del pensamiento puro, entonces para mí hacer filosofía es exactamente eso, a mi modo de ver a filosofía nunca ha tenido más que una función, no tienen ninguna necesidad de ser superada ya que tiene su función. -¿querías decir algo?

Claire Parnet-Si. ¿Cómo evoluciona el problema a través del tiempo?

Bueno no sé, ha de variar… sí debe variar con arreglo a cada caso. Tal y como lo veo, en el s. XVII, ¿cuál es la preocupación negativa más importante de la mayoría de los grandes filósofos? Su preocupación negativa es impedir el error. Se trata de conjurar los peligros del error, o dicho de otra manera: lo negativo del pensamiento es evitar que el espíritu se equivoque ¿cómo evitar el error?, y luego viene un deslizamiento muy lento de modo que en el s. XVIII empieza a haber un problema diferente. Podría parecer el mismo y de hecho no lo es en absoluto, es, no ya denunciar el error, sino denunciar las ilusiones, la idea de que la mente cae y llega a estar rodeada de ilusiones, incluso que ella misma las produce, eso cae en error, es lo que produce ilusiones. En todo el movimiento del s. XVIII… los filósofos del siglo XVIII… la denuncia a la superstición, etcétera. Ahora bien, podría parecer que hay una similitud con el siglo XVII, pero en realidad el problema que empiezan a hacer es completamente nuevo. Entonces podemos decir que, también en este caso, hay razones sociales y demás, pero hay también una historia secreta del pensamiento que sería apasionante hacer, la pregunta ya no es cómo evitar caer en el error sino cómo llegar a disipar las ilusiones que rodean a la mente, de las que se rodea la mente. Y luego en el s. XIX, bueno yo digo a propósito cosas así de sencillas… así de rudimentarias, entonces ¿qué sucede en el s. XIX? Pues es como si aquello se deslizara de un lado a otro sin llegar a estallar del todo, sino que cada vez más se plantea no ya cómo evitar el qué… la ilusión, se trata de algo más que la mente, se trata de que los seres humanos, en tanto que criaturas espirituales, no dejan de decir tonterías. Ya no es lo mismo que una ilusión, ya no es caer en una ilusión sino ¿cómo conjurar la necedad, la estupidez? Eso aparece con mucha nitidez en aquellos que están en la frontera de la filosofía, el problema de la necedad, ya no es lo mismo que la ilusión, así que también en este caso podemos decir que estaría dado a evoluciones sociales, por ejemplo la evolución de la burguesía en el s. XIX que hace de la necedad un problema urgente. Bien pero hay algo más profundo en las evoluciones, en esa especie de historia de los problemas que afronta el pensamiento, y cada vez que se plantea un problema aparecen nuevos conceptos, de modo que si comprendemos la filosofía de esta manera, como la creación de conceptos, la constitución de problemas, ahí donde los problemas están más o menos escondidos, hay que redescubrirlos etcétera, entonces nos damos cuenta de que la filosofía no tiene rigurosamente nada que ver con lo verdadero y lo falso, la filosofía no consiste en buscar la verdad, buscar la verdad se trata de algo que no quiere decir rigurosamente nada, se trata de que hay conceptos ¿eso qué quiere decir? ¿y constituir un problema? No es un asunto de verdad o de falsedad, es una cuestión de sentido. Es preciso que un problema tenga sentido, hay problemas que no tienen sentido y hay problemas que sí lo tienen. Hacer filosofía es constituir problemas que tienen sentido y crear los conceptos que nos hacen avanzar en la comprensión y la solución del problema. Volvamos a dos cuestiones que te conciernen de manera más particular. Cuando has rehecho

Claire Parnetla historia de la filosofía con Leibniz el año pasado… ¿lo hiciste de la misma manera que hace 20 años; es decir, antes de producir tu propia filosofía? ¿lo hiciste del mismo modo?

No, creo que no. Porque antes me servía verdaderamente de la filosofía y de la historia de la filosofía como esa especie de aprendizaje indispensable en el que tratar de encontrar cuáles eran los conceptos de los demás, es decir, de los grandes filósofos, y a qué problema respondían. Mientras que en el libro sobre Leibniz (no hay nada de vanidoso en lo que digo) he mezclado problemas del s. XX, que pueden ser los míos, con los problemas de Leibniz, una vez dicho que estoy convencido de la claridad de los filósofos. En el caso de un gran filósofo ¿qué quiere decir hacer como él? Hacer como él no significa forzosamente ser su discípulo, hacer como él es prolongar su tarea, es crear conceptos en relación con los que él ha creado y plantear problemas en relación y en evolución con los que ha creado. Así que creo que haciendo el libro sobre Leibniz tendía a evocar ese camino, mientras que en mis primeros libros de historia de la filosofía estaba en un estadio pre-color....

Claire ParnetHas declarado, sobre Spinoza, y que podemos aplicar también a Nietzsche, que te ponían en contacto con la parte algo oscura y maldita de la historia de la filosofía. ¿qué querías decir?

Bueno, tal vez tengamos ocasión de volver sobre eso, sí creo que tendremos ocasión de volver sobre ello. Para mí eso quiere decir que esa parte oculta se trata de autores que han rechazado toda trascendencia, entonces habría que definir, cuando tengamos ocasión, tal vez volver a hablar de la trascendencia. Se trata de autores que rechazan todos los universales, es decir, la idea de que el concepto tiene un valor universal, y toda la trascendencia, es decir, toda instancia que supere a la Tierra y a los seres humanos. Y volviendo a lo que decías son los autores de la inmanencia.

Claire ParnetTus libros sobre Nietzsche y Spinoza marcan un antes y un después, es decir, tú eres conocido por tus libros sobre Spinoza o sobre Nietzsche, sin embargo no podemos decir que seas nietzscheano o spinoziano como lo podemos decir de un platónico o un nietzscheano, es decir que tú has atravesado todo eso aún cuando te servía de aprendizaje y ya eras deleuziano, no puede decirse que fueras spinoziano,

-Tus palabras son un gran elogio. Es cierto, me siento muy feliz

Claire Parnet-¿pero tú como te sentías, spinoziano?

Siempre he deseado… pienso que bien o mal he podido fracasar, pero pienso que he intentado plantear problemas por mi cuenta y crear conceptos por mi cuenta, prácticamente en última instancia soñaría con una cuantificación de la filosofía, es decir, a cada filósofo le vendría asignado un número mágico conforme al número de conceptos que han creado que remiten a problemas… así pues habría números mágicos: Descartes, Hegel, Leibniz… pero al respecto sería interesante… naturalmente no me atrevo a ponerme a eso, pero yo tendría un minúsculo número mágico, a saber, haber creado algunos conceptos en función de problemas. Yo pienso sencillamente que mi honor es, con independencia del género de concepto que he intentado crear, que puedo decir a qué problema respondían para mí, si no sería palabrería.

Claire ParnetBueno, creo que hemos terminado este punto... No, para terminar una última pregunta que interesa mucho, es algo provocativa… en el momento en que tú, en el periodo del 68´ o incluso antes, cuando todo el mundo explicaba a Marx y todo el mundo leía a Reich… ¿no había una cierta provocación por tu parte en dedicarte a Nietzsche (que en aquellos tiempos era verdaderamente sospechosos de fascismo) y de hablar de Spinoza en el momento en que todo el mundo nos daba la lata con Reich? Tu historia de la filosofía ¿no funcionaba también como una pequeña provocación? ¿no había al fin y al cabo algo de provocación?

No, eso tiene que ver con lo que acabamos de decir, es prácticamente la misma cuestión, porque lo que yo buscaba, o lo que buscábamos junto con Félix era una especie de dimensión verdaderamente inmanente en el inconsciente. Ahora bien , por ejemplo todo el psicoanálisis está lleno de elementos trascendentes: la ley, el padre, la madre… todo eso. Mientras que un campo de inmanencia, que a mi ver pretende definir el inconsciente… es el dominio en el que tal vez Spinoza pudo haberse adentrado y ningún otro con anterioridad, y tal vez Nietzsche pudo adentrarse más que ningún otro. No me parece que suponga tanta provocación, sino que Spinoza y Nietzsche forman en filosofía, tal vez, la mayor liberación del pensamiento, casi como si se tratara de un explosivo; y tal vez los conceptos más insólitos… porque sus problemas son en cierto modo problemas malditos, que nadie se atrevía a plantear, en la época de Spinoza desde luego, pero también en la época de Nietzsche, problemas que nadie se atreve mucho a plantear… lo que se suele entender como problemas delicados... -¿Qué pasa? ¿no quieres seguir respondiendo a la cuestión? -¿Entonces qué? ¿Qué estamos en la K?

Claire Parnet-No, estamos en la I.